Turismo e inversión son dos conceptos que usualmente van de la mano, estrechamente relacionados entre sí, pues se complementan y están sujetos, la mayoría de las veces, el uno al otro.

Por ello, suele ser estimulante el anuncio realizado por el próximo gobierno, respecto al proyecto del Tren Maya que conectará los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, con una inversión de entre 120 y 150 mil millones de pesos, inversión realizada tanto con fondos públicos como privados.

Es un proyecto que espera concretarse en cuatro años, se licitará el 1 de diciembre de este año y se invertirán 7 mil millones de pesos por año de dinero público, lo cual significará uno de los más ambiciosos proyectos gubernamentales.

El tren se convertiría en un potenciador de la economía al generar empleos y facilitar el intercambio entre regiones apartadas que, difícilmente, podrían estar conectadas de otro modo.

En 2017, esta región tuvo una derrama económica 8 mil 810 millones de dólares, con casi 17 millones de visitantes tanto nacionales como extranjeros.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, declaró que se recaudarán los fondos destinados al turismo para la ejecución del proyecto. Veremos si en un futuro mediano el desarrollo de la infraestructura cumplirá todas las expectativas de captación y progreso que ha generado, y si también revitaliza el turismo en el país, pues es una de las actividades donde México tiene un colosal potencial: recordemos que durante 2017 fue el séptimo país más visitado del mundo.

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