La última acción de calificación ejercida sobre la nota de México se realizó en febrero y agosto del 2014, cuando Moody’s y Fitch subieron la nota. Se trató de un upgrade que llevó la calificación tres escalones arriba del grado de inversión, para el caso de Fitch, y cuatro, en Moody’s.

Moody’s, quien tiene a México en el escalón de calificación más alto, de “A3”, ejerció esta acción de calificación el 5 de febrero del 2014, cuando otorgó un upgrade, desde “Baa1”, donde se mantuvo por 14 años.

El upgrade o alza de calificación a “A3”, donde se ha consolidado la nota soberana de México en los últimos cuatro años, se sostuvo en la serie de cambios estructurales que realizaron los legisladores en lo que fue el segundo año de gobierno de la administración de Peña Nieto, particularmente, al aprobarse la reforma energética.

“El upgrade reconoce que la agenda de reformas aprobada tendrá impacto significativo, notorio y manifiesto de aquí para adelante. Que hay un quiebre estructural positivo y que se han redefinido las reglas del juego en positivo”, explicó entonces el analista soberano de la firma para México, Mauro Leos.

Los emisores que se encuentran en la escala “A” tienen un perfil crediticio cuatro niveles o escalones más robusto y consolidado que un soberano calificado sólo con el grado de inversión.

Un emisor con la nota “A3”, precisó en su momento Jaime Reusche, actual analista soberano en Moody’s, “tiene fortalezas que le hacen menos proclive a sufrir una crisis de balanza de pagos y por esa mayor solidez financiera es mucho más relevante su posición fiscal”.

En el 2015, la agencia colocó la calificación de México en perspectiva Negativa, al quedar expuesto que ese año se registraron ingresos tributarios superiores a los esperados, resultado de la ejecución de la reforma tributaria, que podrían haber compensado la caída de los ingresos por petróleo. Y lejos de aprovecharlos, para hacer una consolidación fiscal, aumentaron el déficit.

Moody’s fue también la primera calificadora que otorgó el grado de inversión a México, en enero del 2000.

Fitch señaló debilidad institucional

El mismo mes que Moody’s  cambió la nota, Fitch advirtió que veía a la debilidad institucional como el límite para llevar la nota a un escalón más alto.

Esta debilidad institucional fue explicada en un comunicado, firmado por Shelly Shetty, analista soberana para México, “por la alta incidencia de violencia y la corrupción relacionada con las drogas”.

En el trayecto del 2014 a diciembre del 2016, cuando cambiaron a Negativa la perspectiva de la nota mexicana, la agencia sostuvo en repetidas ocasiones que “a pesar del entorno externo, las autoridades mexicanas han actuado de manera oportuna y ordenada”.

El cambio de perspectiva para la calificación de México se dio a un mes del triunfo de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Entonces, admitió que la intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podía ser  perjudicial para el sector exportador y afectar negativamente al empleo, la inversión, incluida la Inversión Extranjera Directa, y al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

S&P ve a México lejos de “A”

La agencia Standard & Poor’s (S&P) ubicó la nota soberana de México en “BBB+” en diciembre del 2013, tras el proceso legislativo concluido para aprobar las reformas estructurales. Una nota que no tenía desde el 2009.

Entonces, el director de calificaciones soberanas de América Latina en la firma, Roberto Sifón, afirmó que “para llegar al escalón de las notas ‘A’ tendría que contar con un PIB per cápita superior a 15,000 dólares”, consignó.

Para pensar en un upgrade hasta “A”, en S&P tendría que verse que la inversión explotó y los recursos subieron. Que la economía creció exponencialmente, argumentó.

La perspectiva de calificación soberana de México en S&P cambió a Negativa en agosto del 2016. Actualmente se mantiene en Estable.

Fuente: El Economista

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