Bali, Id. La Ley Fintech de México destaca “como un muy buen ejemplo de una regulación con enfoque integral centrado en objetivos y principios generales”, consignaron técnicos del grupo ministerial de los 24 (G24) países en desarrollo.

“La velocidad con que cambian y evolucionan las plataformas de servicios financieros en la red demanda el desarrollo y puesta en marcha de un marco legal que garantice certidumbre y transparencia en el manejo de recursos (…) y México cuenta con un buen ejemplo de una regulación específica que puede ser tomado en cuenta”, refieren en un reporte discutido en su Reunión Ministerial número 100, sostenida al margen de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial.

El reporte, titulado “Fintech para una inclusión financiera un marco para la transformación digital y financiera”, al que El Economista tuvo acceso, destaca que la Ley Fintech de México “cuenta con un balance de regulaciones que protegen a los consumidores, tanto en el terreno de la supervisión, como en los requisitos de autorización para otorgar servicios financieros de la nueva era digital”, se refieren al crowdfunding, criptomonedas, pagos electrónicos y modelos novedosos.

En la opinión de los equipos técnicos del G24, donde se encuentran México, Colombia y Perú, entre otros, dijeron que la ley mexicana consigue presentar principios regulatorios en lugar de vincularse a tecnologías específicas, así como tipos de negocios o productos, lo que aseguran es determinante para un desarrollo normativo exitoso del segmento de nuevas tecnologías que, por definición, se mantendrá cambiante y en constante evolución en el mundo.

Ley fintech de méxico, principios generales

Los técnicos del G24 ponen de relieve que es determinante para los reguladores y responsables de la formulación de políticas públicas entender las nuevas tecnologías y tendencias para abordar los riesgos y oportunidades de manera equilibrada.

La Ley Fintech de México se aprobó en marzo y seis meses después, en septiembre, se publicó la ley secundaria en el Diario Oficial de la Federación, con una serie de normas y pautas para que las empresas del sector de la tecnología financiera ofrezcan sus productos y servicios.

La citada ley establece que las entidades de servicios financieros que operan a partir de las nuevas tecnologías tienen como autoridades al Banco de México y la Secretaría de Hacienda; determina que la oferta de sus servicios opera bajo la supervisión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y que las irregularidades de su operación sean atendidas en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros.

Clave para bancarizar

En el análisis, los técnicos del G24 ponen de relieve que “aproximadamente la mitad de la población mundial que no tiene acceso a servicios bancarios vive en siete países: China, India, Pakistán, Indonesia, Nigeria, México y Bangladesh”.

Consignan que a partir de estrategias de inclusión desarrolladas en China, India, Indonesia y México, se ha abierto la oferta del financiamiento digital, ofreciendo una nueva oportunidad a la gente que ha estado al margen de los servicios de banca tradicional.

Destacan que una estrategia para desarrollar infraestructura financiera digital se basa en la disponibilidad de la infraestructura de comunicaciones y ofrece un mayor potencial en países con altas tasas de penetración de teléfonos inteligentes y sistemas financieros inteligentes.

“Mientras la inclusión financiera continúa como un desafío para muchos países, la amplia disponibilidad de teléfonos inteligentes ha favorecido la construcción de infraestructuras de apoyo para depositar y recibir recursos especialmente en zonas urbanas y semiurbanas”, detallan.

Mencionan que éste podría ser uno de los ejemplos más típicos de cómo se puede aprovechar la tecnología para una rápida transformación del acceso a servicios financieros.

La nube y su potencial financiero

En el reporte, discutido por ministros del G24 en Bali, Indonesia, asumieron que los servicios disponibles en la nube, el internet de las cosas (IoT), blockchain y otras tecnologías se están aprovechando para diseñar mejores mercados e infraestructura financiera, en particular para sistemas de pago. Pero advierten que ya están en fase temprana de operación algunos experimentos para modelos de negocio en fondeo del sector comercial y agrícola.

Es en este desarrollo que los reguladores y responsables de la formulación de políticas públicas, nacionales e internacionales, deben trabajar con los participantes de la industria para desarrollar políticas apropiadas y bajo enfoques regulatorios que permitan equilibrar oportunidades y riesgos.

El objetivo sería apoyar en la creación de nuevas infraestructuras financieras que funcionen mejor desde el punto de vista de los participantes del mercado, bajo la integridad de su operación en un marco regulatorio.

El G24, que tiene el objetivo de concertar con los países avanzados las decisiones de políticas monetarias y financieras, sostuvo su sesión número 100, este jueves al margen de las reuniones del FMI que se celebran este año en Bali, Indonesia. Sus 24 miembros incluyen a México, Colombia, Guatemala, Perú, Trinidad y Tobago y Venezuela.

Más riqueza con la revolución digital: Francisco González

Por otra parte, Francisco González, presidente de BBVA, participó en uno de los páneles de las reuniones del FMI y el Banco Mundial en donde refirió que con la revolución digital que estamos viviendo, “al final habrá más riqueza y más bienestar para todo el mundo, y espero que menos desigualdad, menos diferencia entre los que más tienen y los que menos tienen”.

Ésta es una de sus últimas citas internacionales antes de ceder la presidencia del cargo a Carlos Torres Vila, a partir del 31 de diciembre de este año.

Francisco González compartió su visión acerca del impacto de la cuarta revolución industrial en la vida de las personas y en concreto en el empleo.

Para el presidente de BBVA, “después de cada revolución industrial, siempre se ha creado más riqueza y más bienestar para toda la humanidad. Lo mismo va a pasar con esta revolución digital”.

Sin embargo, “en el corto plazo, hay ciertas tensiones, sobre todo porque algunos puestos de trabajo se destruyen. Pero también es verdad que, de acuerdo con ciertos estudios, se van a crear más de 120 profesiones nuevas como consecuencia de esta revolución digital”.

Fuente: El Economista

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