(Los comentarios expresados en el siguiente artículo, son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan el punto de vista de López Elías Finanzas Públicas)

Ing. Luis Zetina Abreu

En nuestra colaboración anterior mencionábamos que debemos escuchar y apoyar a los empresarios nacionales, ya que sólo ellos saben cómo está la situación que enfrentan todos los días y los problemas para sacar adelante sus negocios. Es muy importante aprender de su experiencia y trabajar juntos.

La iniciativa privada es el principal generador de empleos y, por lo tanto, desempeña un rol muy importante en el desarrollo de la economía. Además, fomenta la reducción de la pobreza y juega un rol activo para el bienestar social. Es la fuerza impulsora del desarrollo económico, pese a los obstáculos que enfrenta, principalmente los relacionados al ámbito de las políticas públicas.

Los empresarios han sido un elemento central de la cooperación al desarrollo. Sin embargo, a últimas fechas se les desprestigia, producto de casos de corrupción por todos conocidos.  

Al generalizar y no proceder directamente contra quienes comenten los delitos, da una señal de que todos están cortados con la misma tijera y eso es falso.

Prescindir de los empresarios, los reales empresarios, los que compiten, corren riesgos, realizan su función, producen bienes y prestan servicios que los ciudadanos demandan, es un absurdo.

La idea conceptual de cómo el sector privado ayuda al desarrollo, se refiere a las diferentes formas en que una parte pública y una privada colaboran contractualmente para lograr un objetivo determinado. Los objetivos pueden ser varios, financiamiento, operación de infraestructura y servicios, apoyo a emprendedores y empresas ya establecidas, entre otros.

Es necesaria la revisión conjunta –sector empresarial y sector público- y en algunos casos la formulación de políticas públicas simples e innovadoras que mejoren el entorno general de los negocios, den certeza a la colaboración contractual arriba mencionada y favorezcan el crecimiento.

El rol del sector público es esencial, porque como ya dijimos en varias ocasiones establece los lineamientos bajo los cuales se operará. Será el marco regulatorio que rija el desarrollo del sector privado.

Al simplificar y transparentar los procesos, ayudara entre otras cosas a constituir empresas, favorecer la formalidad, aumentar recaudación, reducir la corrupción y fomentar el desarrollo económico.

Logrando esto, la iniciativa privada puede recibir ayuda pública, mediante procesos de licitación, colaborar con la construcción de infraestructura pública, puede actuar como contratista y proveedor de servicios de proyectos financiados por el gobierno para construir carreteras, puentes, ferrocarriles y otros.

Estoy seguro que con reglas consensadas y claras, el sector privado invertirá para proveer la infraestructura social, física y el suministro de los servicios que contribuyan con calidad de vida de la población, la prosperidad del país y generar las condiciones de desarrollo que todos anhelamos.

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