Por: Wergin Mafud Tego

La realidad social actual nos ha ido obligando a cambiar el paradigma de lo establecido en la formación de los abogados litigantes, por años o décadas, para dar lugar a aquellos abogados conciliadores y mediadores, quienes buscan utilizar los medios alternativos de solución de controversias como nueva herramienta jurídica.

Se estima que del total de los juicios que se llevan a cabo en nuestro país, el 35% son en materia familiar, mientras que el 30% son en materia civil. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el párrafo quinto del Artículo 17 establece que “Las leyes deberán prever mecanismos alternativos para la solución de controversias” instituyendo que los tres niveles de gobierno (federal, estatal y local) están obligados a ofrecer mecanismos alternativos de solución de controversias.

La mediación, siendo un medio alternativo ofrece mediante un procedimiento voluntario, que quienes se apeguen a dicho proceso, logren negociar con el objetivo de encontrar una solución viable a su conflicto.

La problemática a la que nos enfrentamos cuando somos parte en una litis es la saturación del Sistema de Justicia, esto es debido a la cantidad de trabajo que tienen los servidores públicos, el tiempo con el que cuentan y las herramientas que tienen a su alcance, teniendo como resultado un juicio que puede durar años y hasta pasarse de generación en generación, sumando gastos y costas.

Como parte de los beneficios que ofrece este medio alternativo de solución de controversias es la reducción de gastos y costas en el proceso legal, esto por las opciones que existen para llevar a cabo la mediación, ya que puede ser económico o gratuito.

Por otra parte, se firma un convenio de confidencialidad, el cual permite que las partes se sientan en confianza en cuanto a la información compartida entre ellos y el mediador. Otra característica importante es que los acuerdos que se pactan suelen ser duraderos y sustentables por la anuencia de las partes.

De acuerdo al portal del Poder Judicial de la Ciudad de México existen 441 mediadores privados registrados, mientras que el sector público cuenta con una cifra mucho menor a la antes mencionada.

 Siendo así la mediación uno de los mejores mecanismos para la solución de controversias, ya que permite ahorrar tiempo, gastos a las partes y restablecer el tejido social.

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