El documento denominado ¿Cuáles son los riesgos para el gobierno actual de México? señala lo que desde el punto de vista de la calificadora son algunos de los riesgos más importantes que debe afrontar el actual gobierno.

La calificadora de valores Standard & Poors, S&P Global Ratings como se denomina oficialmente, elaboró un documento imperdible para analistas, empresarios, periodistas financieros, funcionarios y todos aquellos (as) relacionados con el mundo de la economía y los negocios de México, debido a que refleja una visión muy particular del equipo de análisis de esta empresa.

El documento denominado ¿Cuáles son los riesgos para el gobierno actual de México? señala lo que desde el punto de vista de la calificadora son algunos de los riesgos más importantes que debe afrontar el actual gobierno. Enseguida reproducimos algunos de los puntos más relevantes del documento. S&P Global Ratings presenta el reporte en forma de pregunta y respuesta, por lo que nos permitimos respetar el formato original de modo que se mantenga la esencia.

¿Cuáles son los principales desafíos que afronta la nueva administración?

El gobierno está tratando de balancear el objetivo de mantener finanzas públicas estables (y niveles moderados de deuda) con la atención de las necesidades sociales, la reducción de la pobreza y la corrupción, y acelerando el crecimiento del PIB.

El gobierno actual heredó finanzas públicas estables, una economía lenta, un problemático sector de energía y una base tributaria no petrolera aun reducida. AMLO planea impulsar el crecimiento económico mediante el aumento de la inversión del sector público en sectores clave (tales como energía e infraestructura), el fortalecimiento de los programas sociales (moviéndose hacia la provisión universal), el impulso a la inclusión financiera y dando pasos para mejorar la entrega de servicios públicos. AMLO planea financiar estas medidas mediante la mejora en la recaudación de los impuestos existentes, reduciendo la corrupción e imponiendo austeridad al interior del gobierno.

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¿Qué riesgo representa para la calificación soberana la estrategia del gobierno sobre el sector de energía?

El porcentaje del PIB del sector petrolero ha caído desde 2005, lo que refleja en gran medida un descenso en la producción a 1.8 millones de barriles por día (mbpd) en 2018 desde 3.4 mbpd en 2004. Representó 4% del PIB de México el año pasado frente a 8% en 2008.

En 2013, el gobierno anterior abrió el sector de energía a la inversión privada y estableció una orientación más comercial a la entonces paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex). México inició rondas de licitaciones para la exploración de petróleo y gas, contrayendo compromisos por varios miles de millones de dólares de inversión con el sector privado.

El gobierno de AMLO ha cambiado en gran medida la dirección del sector energético y ha frenado el plan de incorporar inversionistas privados para apoyar las actividades de exploración, desarrollo y producción del país.  La nueva estrategia agrega presión a Pemex, que ya está altamente endeudada. A la par, la paraestatal vive las consecuencias de muchos años con ineficiencias operativas, debilidades administrativas, corrupción y un débil desempeño. También afronta una elevada carga fiscal (regalías e impuestos) establecida por el soberano.

Suponemos que el gobierno continuará brindando apoyo financiero y otros tipos de respaldo a Pemex. Consideramos que existe una probabilidad ‘casi cierta’ de respaldo extraordinario del gobierno a Pemex, por lo que igualamos su calificación con la del soberano. La combinación de un débil perfil financiero de Pemex y de un rol más activo en el sector de energía, podría aumentar el riesgo de mayores pasivos contingentes para el soberano.

¿Qué otro riesgo ve S&P Global Ratings en la estrategia de crecimiento del gobierno?

Los planes de AMLO para el desarrollo económico de México incluyen una mayor participación del sector público en áreas clave, no solamente la de energía. Sin embargo, el limitado tamaño del sector público mexicano, fuera de los sectores de electricidad y energía, y de algunos bancos de desarrollo, dificulta la promoción de inversiones y crecimiento sin depender del sector privado, al menos en el corto plazo. Además, el sector público tiene históricas debilidades operativas que limitan su capacidad para proveer servicios básicos y asumir nuevos proyectos, que impulsen directamente la economía.

Existe un riesgo de que el limitado estímulo al crecimiento proveniente del sector público, aunado a la menor confianza de los inversionistas que reduce la inversión del sector privado, se traduzca en un panorama de menor crecimiento del PIB, debilitando así la resiliencia económica de México. A su vez, esto podría contribuir al deterioro fiscal y a la incertidumbre en el mercado financiero. Con ello, el perfil financiero del soberano empeoraría y afectaría su calificación crediticia.

¿Cuál fue el impacto de largo plazo del Tratado de Libre Comercio para América del Norte? 

El Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) fue crítico para la transformación económica de México al inicio de la década de los 90, gracias a su éxito para establecer un sector exportador competitivo. Además, incorporó importantes políticas económicas dentro de un tratado internacional, reduciendo en gran medida la incertidumbre de los inversionistas sobre la continuidad de las “reglas del juego” económico a causa de los cambios de gobierno.

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¿Cuáles son las principales deficiencias de las políticas en el pasado reciente? 

Las reformas económicas que se llevaron a cabo desde mediados de los años 90 no permearon a toda la población ni eliminaron muchos de los obstáculos para consolidar un crecimiento económico más rápido e inclusivo. Estas reformas pudieron haber sido necesarias para estabilizar la economía después de la inestabilidad a mediados de los años 90, pero no fueron suficientes para lograr un elevado crecimiento económico sostenido.

Las deficiencias se reflejan en el modesto crecimiento del PIB per cápita de México de 0.8% anual desde 2000, por debajo de la tasa promedio para los países de mercados emergentes. El bajo crecimiento económico contribuyó solamente a un modesto avance en la reducción de la pobreza. La estabilidad económica, la baja inflación y el sistema financiero saludable impulsaron el consumo interno en los últimos años. Sin embargo, no han detonado de manera sustancial la inversión interna (como porcentaje del PIB).

La integración económica con el mercado estadounidense a través de los flujos comerciales, financieros y de la migración de mano de obra, no se ha traducido en la convergencia hacia los niveles estadounidenses de productividad laboral en la manufactura, ni en los salarios.

La tasa de desempleo de México se ha mantenido baja durante gran parte de este periodo, pero más de la mitad de su fuerza laboral sigue trabajando en el sector informal. De acuerdo con cifras oficiales, los salarios reales promedio en 2018 fueron ligeramente menores que en 2012, a pesar de un aumento sólido en el empleo. Todo el incremento en el PIB durante la última década en México se ha derivado de los insumos (como mano de obra y capital), mientras que el crecimiento en el factor total de productividad ha sido negativo.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el sector informal del país ha empleado a un creciente número de trabajadores en los últimos años en alrededor de dos terceras partes de los estados mexicanos, lo que refleja su estancamiento económico.

¿Por qué México no ha logrado avanzar más rápido y profundizar más sus esfuerzos de modernización en las dos últimas décadas?

Gran parte del origen de los problemas económicos actuales de México reflejan deficiencias en su desarrollo político e institucional en el último par de décadas. Su fracaso para fortalecer el ejercicio de la ley, reducir la corrupción, mejorar la provisión de servicios públicos básicos y la seguridad pública han impuesto costos económicos y también sociales.

¿Cuáles son algunos ejemplos de los costos económicos de tales deficiencias? 

Por ejemplo, México pierde quizá 1% del crecimiento anual del PIB debido al impacto de la delincuencia y la violencia, de acuerdo con estimaciones oficiales. El país se ubica en el lugar 28 de 100 en el índice de Transparencia Internacional sobre la percepción de corrupción (donde cero es el peor y 100 el mejor), peor que el promedio de América Latina que es de 37.

La naturaleza incompleta de intentos anteriores de modernización también se encuentra en la brecha del desempeño económico en las diferentes regiones del país. Algunas partes del país (principalmente en el centro y en el norte) han aprovechado la estabilidad económica y el buen acceso al mercado estadounidense, y han promovido exitosamente la inversión del sector privado. Otras regiones han presentado un crecimiento bajo e incluso negativo en los últimos años.

¿Cuál es el desafío subyacente para México? 

Los desafíos de México son similares a los de muchos países de América Latina que han llevado a cabo muchas reformas estructurales, desarrollado sus mercados de capitales, establecido tipos de cambio flexibles y buscado implementar políticas fiscales y monetarias moderadas. La estabilidad macroeconómica y la mayor resiliencia frente a shocks externos son ganancias importantes y ayudan a respaldar la calidad crediticia soberana. Sin embargo, la sustentabilidad política de tales políticas puede debilitarse si no logran construir una economía más dinámica e inclusiva que aborde directamente las preocupaciones sociales.

Fuente: Alto Nivel 

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