Por: César Eduardo Aceves Chavero

Hoy en día, los derechos humanos son un tema recurrente en nuestro país y no es de extrañarse ya que el reconocimiento de estos ha sido una constante lucha en pos de una verdadera igualdad y una vida digna para cada ser humano.

Los derechos humanos pueden definirse como: El conjunto de facultades y atribuciones fundamentales reconocidas de los seres humanos, garantizados en diversos ordenamientos jurídicos.

En el ámbito internacional, se distingue que el documento más importante en la materia es la Declaración Universal de Derechos Humanos, esta fue elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con el objetivo de tomar en cuenta todos los antecedentes culturales, jurídicos y sociales, de cada región. La Declaración fue proclamada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, en su Resolución 217 A (III), como un ideal común para todas las naciones. En ella, se establece por primera vez los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero, así mismo se le han sumado diferentes convenciones y tratados internacionales que tienen el mismo fin, el reconocimiento y protección a los derechos humanos.

En el caso particular de México, los derechos humanos se encuentran consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en diversas disposiciones en la materia como la Ley de Amparo, Reglamentaria de los artículos 103 y 107 y la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por citar algunos ejemplos. Cabe destacar que desde 2011, debido a la Reforma Constitucional en materia de derechos humanos, tienen rango constitucional los derechos humanos contenidos en los tratados internacionales de los que México es parte.

A lo largo de la historia, la batalla por el reconocimiento de los derechos humanos ha dejado un largo rastro de ordenamientos jurídicos en donde se puede apreciar indicios de su reconocimiento o incluso lo que podríamos llamar derechos humanos primitivos.

Ciro II el Grande fue un rey de Persia y el fundador del Imperio persa aqueménida y logró extender el imperio a la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia. En Babilonia en el año en el año 539 a. C., Ciro el grande, tras conquistar la ciudad de Babilonia, hizo algo totalmente inesperado, liberó a todos los esclavos y les permitió volver a casa y declaró que la gente era libre de escoger su propia fe. Todas estas declaraciones están contenidas en el cilindro de Ciro, una tablilla de arcilla, a estas proclamaciones inscritas se les considera la primera declaración de derechos humanos en la historia.

La Biblia contiene ideales y conceptos referentes a derechos fundamentales, esto se puede ejemplificar de la mejor manera con dos de los 10 mandamientos que le fueron dictados a Moisés por Dios para que fueran respetados por el pueblo judío recién liberado del lazo del faraón, los cuales son: Ama a tu prójimo como a ti mismo (igualdad) y no mataras (derecho a la protección de la vida), como estos hay una gran cantidad de ejemplos dentro del conjunto de libros que la conforman.

Asimismo, podemos citar un sinfín de documentos históricos con carácter jurídico que hicieron mella en el ámbito internacional como, por ejemplo, la Carta Magna en Inglaterra en el año 1215, donde se sujeta la autoridad del rey a la ley y se le reconocen derechos al pueblo o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en Francia en el año 1789, donde se estableció que todos los ciudadanos eran iguales ante la ley.

En el caso que hoy nos ocupa, los antecedentes en México son muy interesantes por el contexto en el que surgen.

La mayoría de autores discrepan respecto a si en la época prehispánica hay registros de derechos humanos primitivos o indicios de estos, debido a la desigualdad que imperaba sobre todos los pueblos que conformaban al México prehispánico, lo que ocasionaba conflictos bélicos que resultaban en conquistas de territorio y esclavitud, lo que llevaría a pensar que incluso el derecho humano fundamental que es el de la vida no era respetado.

Sin embargo, registros históricos muestran que de manera local la conformación social de estos que, si bien es cierto, era muy parecida a una monarquía, se hallaban conceptos como el dar a cada quien lo que se merece y el respeto a las personas mayores partiendo del supuesto de una mayor experiencia de vida, su religión politeísta estaba conformada tanto por deidades masculinas y femeninas, lo que en muchas ocasiones se traducía en darle ciertas igualdades a la mujer sobre todo a la figura de la madre.

La colonización en México, representó en muchos aspectos la transformación de un pueblo por medio de la religión, el mestizaje y la educación, lamentablemente acompañados de estos elementos el maltrato y el racismo por parte de los colonos hacia los originarios del país no se hizo esperar, pero aun en ese periodo hubo dos frailes que defendieron a los que llamaban “los naturales” del abuso de los colonizadores. Fray Bartolomé de las Casas y Fray Alonso de la Vera Cruz en sus diferentes diligencias dentro de la iglesia siempre pugnaron por un trato digno a los pueblos indígenas. El antecedente escrito más importante de la época de la corona española es sin duda la Ley de Indias (1680) una compilación dividida en nueve libros, que tenía el propósito de regular la vida social y política de los territorios que comprendían América, otorgando derechos a los pueblos originarios que estaban sufriendo abusos.

Más adelante, después de independencia de México, La Ley de Procuraduría de Pobres de 1847, fue promovida por el gobernador del estado de San Luis Potosí en turno, Ponciano Arriaga, con ella se crea la Procuraduría de los Pobres, que tuvo como principal función el defender a las personas consideradas de clase baja que hubieran sufrido agravios por alguna autoridad, además de contar con facultades para denunciar y solicitar la reparación del daño, para una correcta restitución del derecho violentado.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, en su título llamado De las Garantías Individuales, enuncia 38 artículos que contienen los primeros derechos reconocidos a nivel nacional para ser respetados y cumplidos, de los cuales destacan; el derecho a la libertad, a la educación, a la igualdad entre ambos sexos, a la libre manifestación de las ideas, a la libre imprenta, el derecho de petición, el derecho a ser llamado y vencido en juicio, a la no retroactividad de las leyes en perjuicio del individuo, a no ser molestado por autoridades sin previo mandamiento de la autoridad competente, a la libertad de credo religioso y el derecho a la nacionalidad.

Como se hace notar el tema es extenso y muy interesante, a consideración propia se rescataron los antecedentes más significativos antes de un reconocimiento cierto de los derechos humanos en México, pero es verdad que cada acción previa ha sido de vital importancia.

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