Por: Benjamín Gutiérrez, Ana María Baños y Vanesa Escobar

Desde finales del mes de febrero, la actividad económica a nivel mundial ha sufrido afectaciones importantes derivado de la emergencia sanitaria que enfrenta por el
COVID-19, ya que, desde entonces los mercados financieros locales presentaron un desempeño negativo en línea con lo observado a nivel internacional ante el importante incremento en la aversión al riesgo. En particular, los mercados cambiarios y de renta fija se caracterizaron por un deterioro en las condiciones de operación, incluyendo poca profundidad y menor liquidez.

Al cierre del 2019, el sector público presentó un déficit inferior al programado en el Paquete Económico para 2019. En cuanto a las empresas productivas del Estado, la caída abrupta de los precios del petróleo propició una reducción en sus ingresos anuales; lo que genera una situación complicada para Pemex, ya que tiene como resultado menores ingresos y mayores gastos. Ante ese escenario, las principales agencias calificadoras revisaron a la baja la calificación de la deuda soberana y de Pemex en marzo y abril.
La posición financiera del gobierno federal mexicano respecto al uso de financiamiento aumentó durante el primer trimestre de 2020, este resultado se da por un incremento en el saldo del financiamiento externo derivado de la depreciación que registró el tipo de cambio durante el periodo señalado y por un incremento en el financiamiento interno asociado al uso de líneas de crédito por parte de algunas empresas durante el cuarto trimestre de 2019 y el primer trimestre de 2020.

Derivado de la pandemia, los hogares de menores ingresos, con pocos ahorros y con ingresos que dependen de los sectores y empresas afectadas, son los más vulnerables para enfrentar el choque económico debido a la suspensión de la actividad económica no esencial.

            El financiamiento total al sector de empresas privadas no financieras del país continuó desacelerándose durante el cuarto trimestre del 2019 a consecuencia de una pérdida de dinamismo de este sector. No obstante, en el primer trimestre de 2020,
la solicitud de financiamiento por las empresas se incrementó para atender necesidades de caracter temporal no productiva, tanto interna como externa. El incremento del financiamiento interno, atiende a una necesidad precautoria y temporal de mayor liquidez para afrontar la emergencia.

En marzo de 2020 se registró un aumento en el uso de las líneas de crédito otorgadas por las instituciones de banca múltiple, lo que dio lugar a un crecimiento en el crédito bancario a las empresas, por otra parte, el financiamiento externo aumentó principalmente por efecto de la valuación cambiaria. Cabe señalar que las medidas sanitarias implementadas para disminuir el contagio del virus han dado lugar a una reducción importante de los ingresos de las grandes empresas, como de las PyMES. Este efecto,
ha incidido particularmente en aquellas relacionadas con los sectores de restaurantes, hoteles, transporte de pasajeros y entretenimiento. Todo ello, en un entorno en el que adicionalmente se han presentado restricciones de liquidez y dificultades para la emisión de deuda, lo que podría incrementar el riesgo de refinanciamiento que enfrentan algunas empresas.

            En el primer trimestre de 2020, los niveles de morosidad agregada tanto de los hogares como de las empresas no registraron un cambio importante respecto a lo observado en 2019. No obstante, dada la severidad y profundidad de la crisis y el impacto que esta pueda tener en la actividad económica, podría ir cambiando hacia adelante.
El ajuste en los mercados financieros nacionales propició que el riesgo de mercado de las instituciones bancarias tuviera un importante incremento en marzo de 2020 respecto al cuarto trimestre de 2019.

            Si bien, las autoridades financieras en México han implementado un espectro amplio de medidas con el fin de evitar que la regulación internacional contraiga el estímulo
al crédito, aún existen retos por venir, para que el sistema financiero bancario, sea el medio principal para mitigar los efectos de choque asociado a la pandemia sobre los sectores económicos productivos y que, a través de ellos se canalicen recursos a hogares y empresas, a fin de lograr una recuperación más acelerada derivado de la emergencia sanitaria.

Fuente: “Reporte de Estabilidad Financiera”, Banco de México, junio 2020

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